Yo, el dictador gay

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El día de ayer se hizo viral un video lamentable, compartido por el grupo homofóbico “¡Dilo Bien!”, en el que Carlos Ramírez, licenciado en Derecho por la Universidad La Salle, avienta billetes con los colores del arco iris al ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Luis María Aguilar Morales, por “venderse” a la “dictadura gay” y apoyar la legalización del matrimonio igualitario y la adopción gay.

VIDEO: Homofóbico llama vendido a presidente de la SCJN por ceder ante “dictadura gay”

Estuve a punto de reírme, pero luego me di cuenta de las enormes implicaciones mediáticas de tan lamentables escenas.

Primero esta el odio. ¡Dilo Bien! logra con su acción difundir el odio contra los miembros de la comunidad LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans), específicamente contra las lesbianas y gays.

Al ponernos en una posición de “poder” calificándonos de “dictadura” y relacionando nuestro movimiento con el de Franco (dictador español) o Fidel Castro (dictador cubano), la población piensa: “claro los gays y lesbianas tienen mucho poder y quieren hacer su santa voluntad”.

Les voy a aclarar porque los gays y lesbianas no somos dictadores. Estudios realizado por Copred, Conapred y la ONU, entre otros, nos señalan como uno de los grupos más vulnerables pues no tenemos igualdad de derechos, como el derecho a casarnos y formar una familia, entre muchos otros.

Aún peor, la Comisión Ciudadana contra los Crímenes de Odio por Homofobia (CCCOH) informó que alrededor de 190 homosexuales, lesbianas y transexuales han sido asesinados víctimas de ataques violentos a manos de personas que no toleran su orientación sexual, expresión o identidad de género, esto el año pasado.

Así que no, no podemos ser dictadores, los dictadores son asesinos no víctimas. Y nosotros, léanlo bien, NO QUEREMOS ASESINAR A NADIE.

Segundo, el miedo. ¡Dilo Bien! infunde miedo en la comunidad gay (entiéndase que aquí entran lesbianas y homosexuales), pero también entre aquellos que se “atrevan” a mostrar su apoyo o trabajar por la igualdad de derechos.

Al final del ataque, Ramírez advirtió al presidente de la SCJN que esa era la “última llamada” y antes, en un comunicado donde incluso llamaron al presidente de México Enrique Peña Nieto, “solapador” de la “dictadura gay”, fueron enfáticos al informar que si los seguían ignorando llevarían a cabo acciones que nadie podría ignorar.

¿Es en serio? En un país como el nuestro, bañado por la sangre de miles de personas ¿necesitamos más violencia?

No se trata señores homofóbicos, de empezar una guerra contra los gays y lesbianas. Ustedes seguirán teniendo los mismos derechos, nada se les va a arrebatar, simplemente ahora gays y lesbianas accederán a lo que de por sí el Derecho les garantiza, entonces todos seremos iguales.

Tercero, la ignorancia. El movimiento contra el matrimonio igualitario y la adopción gay está empapado de ignorancia. Sus argumentos carecen de sustento científico y lógico ¿Por qué?

La respuesta es la religión. Este tipo de acciones siempre son protagonizadas por miembros de asociaciones religiosas, en el caso de Carlos Ramírez, es egresado de La Salle, que por sí no lo saben es una universidad de inspiración cristiana, que sí bien por compromiso dice respetar la diversidad, oficialmente condena la homosexualidad, el aborto, etc.

Otros grupos, como los organizadores de la marcha #JaliscoEs1xLosNiños, son formados por católicos, cristianos y evangélicos que aunque siempre están despotricando entre sí, encontraron en la legalización del matrimonio igualitario la mejor oportunidad para unirse y demostrar su “fuerza”.

Dicen que los gays y lesbianas destruiremos la familia, pero no se dan cuenta que al contrario, la figura de la familia será enriquecida y fortalecida.

Dicen que las uniones entre gays y lesbianas no debe llamarse “matrimonio”, cuando el significado de muchas de las palabras y términos que utilizamos hoy en día han evolucionado.

Se preguntan que cómo vamos a explicar a un niño el hecho de que tenga dos mamás o dos papás, pero no se preguntan como explicarle que fue abandonado y no tendrá ni lo uno ni lo otro, si nadie lo adopta.

Aseguran que las relaciones homosexuales son antinaturales, dicen que porque el ano es para defecar. Pero ellos sí, solapan a curas pederastas, monjas violentadoras sexuales de niñas y niños, y otras prácticas del ocultismo sexual.

Argumentan que los gays y lesbianas son un grupo muy pequeño y que por eso no deberían tener derecho al matrimonio y la adopción. Pero ese argumento va en contra del Derecho en sí, pues el Estado no debe proteger a las mayorías, sino a los individuos.

Finalmente sólo tengo algo que decir, a manera de sentencia, ya que soy un “dictador gay” y eso hacemos los dictadores gays:

No importa que griten, pataleen o hagan berrinche. México es un estado laico y su deber es proteger a cada individuo por insignificante que parezca a otros. Los gays y lesbianas podemos ser pocos y parecer insignificantes, pero somos ciudadanos que trabajamos duro, pagamos impuestos y queremos compartir nuestra felicidad con el mundo. En Paz.

Los quiere @CriSzis

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Papa Francisco advierte que gays casados no están en el plan de Dios… ah ok

Víctor Manuel Aguirre Espinoza y Víctor Fernando Urìas Amparo con CriSzis
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Durante su visita a Manila, Filipinas, el Papa Francisco dijo que el matrimonio entre personas del mismo sexo amenaza a las familias del mundo.

Indicó que se trata de una “colonización ideológica” con la que se debe “tener cuidado porque intenta destruir a la familia”, enfatizó.

Según el Papa, los esfuerzos de las organizaciones civiles y gobiernos del mundo en torno a la legalización del Matrimonio Igualitario representan un poderoso obstáculo para el plan de Dios: “la creación”.

Las declaraciones del Papa se dieron durante momentos en que el Gobierno de Filipinas busca aprobar una ley de planificación familiar bajo la cual los centros de salud pública estarían obligados a impartir educación sexual y entregar anticonceptivos. De las 100 millones de personas que viven en Filipinas, el 80 por ciento son católicos. La Iglesia Católica de ese país ha bloqueado proyectos similares desde hace 13 años, a pesar del acelerado crecimiento poblacional.

En México grupos de la sociedad civil con influencia religiosa como la Coalición de Familias de Baja California A.C., luchan para impedir que las autoridades de sus estados no legislen en torno a la figura jurídica del Matrimonio Igualitario, con la que los homosexuales se podrían casar como los heterosexuales, adquiriendo todos los derechos y obligaciones.

En el caso de Baja California, desde 2013 una pareja gay no ha podido unirse en matrimonio a pesar de contar con un amparo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Según Víctor Manuel Aguirre Espinoza y Víctor Fernando Urías Amparo, la pareja afectada, esto en gran parte debido a la presión de grupos religiosos y la complicidad del gobierno local dirigido por el PAN, con claras tendencias conservadoras.

Ver también: Rostro de la homofobia en Mexicali se esconde tras cubrebocas 

Con estas declaraciones el Papa pisa terreno peligroso, pues si bien la religión es parte importante de los ciudadanos del mundo, las leyes superan los preceptos religiosos para garantizar derechos a todas las personas.

Es lamentable que un líder no sólo religioso, sino político como lo es el Papa Francisco, se decante hacia un lado de la balanza que busca marginar a los homosexuales, negándoles el acceso a formar un hogar, una familia o una vida en pareja a través de la figura jurídica del matrimonio. Los gays no pedimos a la Iglesia que nos permita hacer bodas religiosas, exigimos que dejen de fomentar un discurso en contra de nuestros derechos.

*En la foto principal de esta entrada aparecen Víctor Manuel Aguirre y Víctor Fernando Urías con CriSzis, durante su visita al Congreso de la Unión en la Ciudad de México.

Por @CriSzis

Ah ok...

Ah ok…

Al mundo le vale lo que la Iglesia crea del matrimonio gay

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El día de ayer nos enteramos que el Sínodo de la Familia que se lleva a cabo en El Vaticano, prácticamente perdonó a los divorciados y homosexuales por sus pecados. Efectivamente, después de siglos de dimes y diretes entre los más sabios líderes del catolicismo, hoy nos vienen a decir que siempre no, que los homosexuales no somos malos cristianos y que de hecho tenemos “dotes” y “cualidades” para compartir con el mundo.

Los obispos de la Iglesia han declarado que la comunidad religiosa y los fieles, deben “acoger a los homosexuales”, pero eso sí, se niegan a reconocer el derecho las parejas del mismo sexo a unirse en matrimonio, advirtiendo que esta figura es exclusiva para parejas formadas por un hombre y una mujer.

Desde que el tema está en la mesa de discusión, la Iglesia Católica se ha negado a aceptar la igualdad entre parejas homosexuales y heterosexuales, su argumento es que desde que se inventó el término “matrimonio” se adjudicó a las parejas formadas entre un hombre y una mujer, y que todo lo contrario a esta forma es absurdo y una franca contradicción a los valores no sólo religiosos, sino naturales que se han inculcado por las diferentes sociedades que hoy conviven en el planeta Tierra.

En realidad el “matrimonio” como tal es una forma de heredar patrimonio, en diferentes culturas como la griega, árabe y romana, esta figura sólo les servía a las personas o familias poderosas, que poseían un buen número de bienes obtenidos a lo largo del tiempo, mismos que querían dejar como legado a sus descendientes. En la antigüedad, los pobres simplemente no se casaban.

Todo cambió con la entrada del catolicismo en la vida de las sociedades más poderosas, a manera de control se impuso el matrimonio.

Actualmente en la mayor parte del mundo “occidental” la figura del matrimonio es secular, es por eso que se ha podido legalizar el divorcio y regular otras cuestiones.

Esto nos ha demostrado el deterioro del poder de la Iglesia sobre la vida de los seres humanos que habitan el mundo; antes los líderes católicos regían por encima de los poderes del hombre al ostentar la divinidad, pero conforme el tiempo avanza y las personas conocen más de ciencia y se acercan “peligrosamente” a la verdad, la autoridad de los curas, obispos y el mismo Papa, se vuelve cada vez menos relevante. A nadie le importa lo que sus anticuados conceptos de unión y control social dicten, las sociedades se vuelcan en sí mismas para preguntarse cuáles son sus necesidades reales y formular respuestas para atenderlas.

Es por ello que hoy en día lo que diga el Papa o su Sínodo de Obispos, a la mayoría de nosotros nos tiene sin cuidado. Para ser más claros: “nos vale”.