Yo, el dictador gay

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El día de ayer se hizo viral un video lamentable, compartido por el grupo homofóbico “¡Dilo Bien!”, en el que Carlos Ramírez, licenciado en Derecho por la Universidad La Salle, avienta billetes con los colores del arco iris al ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Luis María Aguilar Morales, por “venderse” a la “dictadura gay” y apoyar la legalización del matrimonio igualitario y la adopción gay.

VIDEO: Homofóbico llama vendido a presidente de la SCJN por ceder ante “dictadura gay”

Estuve a punto de reírme, pero luego me di cuenta de las enormes implicaciones mediáticas de tan lamentables escenas.

Primero esta el odio. ¡Dilo Bien! logra con su acción difundir el odio contra los miembros de la comunidad LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans), específicamente contra las lesbianas y gays.

Al ponernos en una posición de “poder” calificándonos de “dictadura” y relacionando nuestro movimiento con el de Franco (dictador español) o Fidel Castro (dictador cubano), la población piensa: “claro los gays y lesbianas tienen mucho poder y quieren hacer su santa voluntad”.

Les voy a aclarar porque los gays y lesbianas no somos dictadores. Estudios realizado por Copred, Conapred y la ONU, entre otros, nos señalan como uno de los grupos más vulnerables pues no tenemos igualdad de derechos, como el derecho a casarnos y formar una familia, entre muchos otros.

Aún peor, la Comisión Ciudadana contra los Crímenes de Odio por Homofobia (CCCOH) informó que alrededor de 190 homosexuales, lesbianas y transexuales han sido asesinados víctimas de ataques violentos a manos de personas que no toleran su orientación sexual, expresión o identidad de género, esto el año pasado.

Así que no, no podemos ser dictadores, los dictadores son asesinos no víctimas. Y nosotros, léanlo bien, NO QUEREMOS ASESINAR A NADIE.

Segundo, el miedo. ¡Dilo Bien! infunde miedo en la comunidad gay (entiéndase que aquí entran lesbianas y homosexuales), pero también entre aquellos que se “atrevan” a mostrar su apoyo o trabajar por la igualdad de derechos.

Al final del ataque, Ramírez advirtió al presidente de la SCJN que esa era la “última llamada” y antes, en un comunicado donde incluso llamaron al presidente de México Enrique Peña Nieto, “solapador” de la “dictadura gay”, fueron enfáticos al informar que si los seguían ignorando llevarían a cabo acciones que nadie podría ignorar.

¿Es en serio? En un país como el nuestro, bañado por la sangre de miles de personas ¿necesitamos más violencia?

No se trata señores homofóbicos, de empezar una guerra contra los gays y lesbianas. Ustedes seguirán teniendo los mismos derechos, nada se les va a arrebatar, simplemente ahora gays y lesbianas accederán a lo que de por sí el Derecho les garantiza, entonces todos seremos iguales.

Tercero, la ignorancia. El movimiento contra el matrimonio igualitario y la adopción gay está empapado de ignorancia. Sus argumentos carecen de sustento científico y lógico ¿Por qué?

La respuesta es la religión. Este tipo de acciones siempre son protagonizadas por miembros de asociaciones religiosas, en el caso de Carlos Ramírez, es egresado de La Salle, que por sí no lo saben es una universidad de inspiración cristiana, que sí bien por compromiso dice respetar la diversidad, oficialmente condena la homosexualidad, el aborto, etc.

Otros grupos, como los organizadores de la marcha #JaliscoEs1xLosNiños, son formados por católicos, cristianos y evangélicos que aunque siempre están despotricando entre sí, encontraron en la legalización del matrimonio igualitario la mejor oportunidad para unirse y demostrar su “fuerza”.

Dicen que los gays y lesbianas destruiremos la familia, pero no se dan cuenta que al contrario, la figura de la familia será enriquecida y fortalecida.

Dicen que las uniones entre gays y lesbianas no debe llamarse “matrimonio”, cuando el significado de muchas de las palabras y términos que utilizamos hoy en día han evolucionado.

Se preguntan que cómo vamos a explicar a un niño el hecho de que tenga dos mamás o dos papás, pero no se preguntan como explicarle que fue abandonado y no tendrá ni lo uno ni lo otro, si nadie lo adopta.

Aseguran que las relaciones homosexuales son antinaturales, dicen que porque el ano es para defecar. Pero ellos sí, solapan a curas pederastas, monjas violentadoras sexuales de niñas y niños, y otras prácticas del ocultismo sexual.

Argumentan que los gays y lesbianas son un grupo muy pequeño y que por eso no deberían tener derecho al matrimonio y la adopción. Pero ese argumento va en contra del Derecho en sí, pues el Estado no debe proteger a las mayorías, sino a los individuos.

Finalmente sólo tengo algo que decir, a manera de sentencia, ya que soy un “dictador gay” y eso hacemos los dictadores gays:

No importa que griten, pataleen o hagan berrinche. México es un estado laico y su deber es proteger a cada individuo por insignificante que parezca a otros. Los gays y lesbianas podemos ser pocos y parecer insignificantes, pero somos ciudadanos que trabajamos duro, pagamos impuestos y queremos compartir nuestra felicidad con el mundo. En Paz.

Los quiere @CriSzis

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Mean Gays: Ya basta de llamarse entre ustedes “pasivas” y “cuarentones”…

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Si bien en la década de los 70’s, al inicio del movimiento por los derechos de la comunidad LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans), requeríamos estas etiquetas para visivilizarnos y unir fuerzas, debemos recordar que el objetivo principal es el reconocimiento de la diversidad humana no sólo sexual.

Y es que últimamente nosotros mismos -ojo también me estoy señalando a mi- caemos en el error de subetiquetarnos y subdividirnos en grupos cada vez más cerrados y también cada vez más pequeños.

Hay grupos muy fuertes como los gays osos (bears) o las mujeres y hombres trans, que últimamente se están subdividiendo, aunque no tiene nada de malo reconocerse como únicos, ahora también se habla por ejemplo, no sólo de osos, sino de lobos y hasta nutrias, empiezan a darse rencillas por quién es el grupo más poderoso.

Que si las trans que lucharon en los 70’s y sobrevivieron a todas las vejaciones del gobierno y la sociedad merecen el trono trans, y que las más jóvenes no tienen derecho a hablar desde sus nuevas perspectivas.

Que hay dos tipos de homosexuales, los gays (con mejor estatus) o los putos (pobres y sin educación).

¡Ya basta de llamarse entre ustedes “pasivas” y “cuarentones”! deben ser los homofóbicos los que los llamen así… (*Mean Girls)

Creo que es momento de tomar conciencia de que más que una comunidad subdividida en grupos de poder, lo siguiente sería luchar por una mayor inclusión, reconociendo también la necesidad de los grupos heterosexuales de formar parte de nuestra comunidad, es decir una comunidad nuestra y suya, de todos.

Una que reconozca toda la diversidad humana sin etiquetas.

En serio, qué es eso de tratar de ganar mercado etiquetando a un grupo de gays cuarentones y segregarlo del resto. Como si la edad fuera un factor eje de la descomposición social.

No inventen, o más bien sí, sean más creativos, inventen formulas nuevas distintas a las tradicionales estrategias de mercado de las revistas 15a20 y Veintitantos.

Les recuerdo que para quienes ostentan el poder en nuestro país lo mejor es que estemos divididos, enojados los unos con los otros y nos olvidemos de las necesidades que nos hacen coincidir.

Como el derecho al acceso a servicios de salud pública de calidad. Todos, gays, lesbianas, bisexuales, trans, heterosexuales, asexuales (etc) necesitamos ir al medico y recibir tratamiento, partiendo por supuesto de un diagnostico individual; o el acceso a la educación, ¿qué van a pedir? ¿una universidad sólo para gays osos y otra para mujeres trans? NO! vamos todos juntos a la misma escuela, bueno no la misma, pero quien quiera estudiar Derecho irá a tal o cual universidad sin importar su orientación, identidad o expresión de género.

Hoy pido a todos y me exijo a mí mismo, evolucionar a un tejido social diverso, donde las diferencias enriquezcan pero nunca dividan.

Por @CriSzis

Orgullo Gay: ser un PUTO feliz

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Antes de la emblemática marcha del orgullo gay de mi ciudad, la capital de México, quiero compartir con ustedes mis razones para salir a la calle y hacer visible mi homosexualidad.

Recuerdo que cuando tenía unos 8 años me enamoré por primera vez. Su nombre era Francisco, un niño que llegó de intercambio a mi escuela.

A esa edad no tenía nociones de discriminación, no sabía de crímenes de odio y jamás nadie me había rechazado por ningún motivo.

Recuerdo que me inventaba cualquier pretexto para estar cerca de él y cuando mi hermana se dio cuenta de mis sentimientos, sólo me dirigió una sonrisa cómplice.

Pero todo cambió al crecer. Ya en la adolescencia fui testigo del odio, la aberración y el asco que los homosexuales provocamos a ciertos grupos de personas.

A los 14 empecé a temer por mi seguridad, intentaba ocultar lo obvio y decidí fingir ser otro adolescente, uno al que le atraían las mujeres.

Durante la preparatoria tuve que reprimir mis deseos sexuales y me conformé con las chaquetas (literal) mentales, todas las noches en mi habitación .

En la universidad mis encuentros sexuales con otros varones eran siempre a escondidas, en los baños, en nuestras casas mientras nuestros padres no estaban, en el bosque. Para dar un simple beso teníamos que asegurarnos de que nadie nos observaba.

Pero un día desperté luego de un hermoso sueño. En mi sueño me atreví a dar mi primer beso a Francisco, pasados los años nos hicimos novios, nuestras familias nos cuidaban como pareja; asistimos a fiestas familiares, terminamos juntos nuestras carreras y nos casamos en una pequeña boda en el campo.

Fue entonces que decidí que mis sueños se tenían que volver realidad. Salí de mi casa, fui a la universidad y llevé al que entonces era mi novio a “Las Islas”, en Ciudad Universitaria (donde estudiábamos).

Nos acostamos en el pasto a platicar y sin decirle nada, rodé hasta quedar encima de él y le planté el beso más dulce que he dado en toda mi vida.

Ahí, frente a decenas de parejas universitarias heterosexuales. CU es un ambiente muy amigable con la diversidad, así que no pasó mucho.

Luego, fui a clases y les dije a mis mejores amigas (Ady y Liz), “Soy gay”, me respondieron: “Ya lo sabíamos y te queremos tal como eres”.

Llegué a casa y se los dije a mis padres, les costó unos meses pero me aceptaron y hoy en día me aman igual que a mis otros hermanos.

Salí a la calle y decidí que nada me detendría para ser el hombre que quiero ser, un “puto pleno y feliz”.

Por qué “puto” se preguntarán. Durante todos esos años de crecimiento, al enterarme de la homofobia, lo que más me dolía escuchar cuando la gente se refería a nosotros los homosexuales, era que nos llamaban “jotos”, “maricas”, “maricones”, y por su puesto “putos”.

Decidí aceptar que soy un “puto”, no por lo que ellos piensan que significa. Decidí que lo más importante era el significado que uno asigna a las palabras. Si quieres que te lastimen lo harán, pero uno mismo tiene el poder de resignificar las palabras y utilizarlas para lo que queramos.

Desde entonces para mi, “PUTO” significa: “Persona Única Totalmente Orgullosa de quien es”.

Por eso este 27 de junio desde el Ángel de la Independencia y hasta el zócalo de la Ciudad de México, marcharé porque me siento feliz, tengo a mi familia que me ama, a mis amigos que siempre están a mi lado y a los nuevos amigos que cada día me dan la oportunidad de sonreír.

También marcho por todos los que siguen pronunciando la palabra “PUTO”, porque gracias a ellos soy un tipo fuerte, valiente y cada día mejor.

Por @CriSzis

born

Dolce & Gabbana: Cuando los gays ricos se olvidan de sus hermanos pobres

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Estos días ha causado mucha polémica una serie de declaraciones del dúo dinámico de la moda, los diseñadores italianos Dolce & Gabbana.

Nota: No es natural tener dos padres gays: Dolce & Gabbana

Ellos se pronunciaron en contra de las familias homoparentales, formadas a partir de una pareja de hombres homosexuales o mujeres lesbianas. Los diseñadores abiertamente homosexuales, son unos fervientes defensores de la “familia tradicional”, y voceros en contra de la adopción gay, así como las técnicas de reproducción asistida -fecundación in vitro y vientre de alquiler, entre otras- .

La postura contra el derecho a la familia de los gays provocó una oleada de comentarios negativos en contra de los diseñadores. Personalidades como Elton John, Courtey Love y hasta Ricky Martin pidieron a sus seguidores que se unan al boicot contra la marca D&G.

Nota: Boicot contra Dolce & Gabbana 

Pero ¿Qué tan válido es el boicot?

Ejercer presión para imponer una opinión parecería un método bastante contrario a lo difundido por quienes defienden la diversidad. Pero hay casos específicos en donde se debe valorar.

No puedes ser abiertamente homosexual y olvidarte de la lucha que otros miembros menos afortunados de la Comunidad LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans), sólo porque a ti te va bien vendiendo tus caros diseños de ropa a actrices y personalidades de la política que en buena parte los compran porque piensan que los gays tenemos un gusto exquisito.

Dolce & Gabbana viven bien, no les falta nada y me atrevería a afirmar que comen en buena parte gracias al “estilo” que les dio el simple hecho de ser una pareja gay de diseñadores, pues aceptemos que en ocasiones los clichés pueden ayudarnos a destacar.

No soy critico de moda ni mucho menos, pero conozco el trabajo de los diseñadores y puedo decir en base a mis conocimientos que D&G se han ganado un lugar en el mundo de la moda gracias a su talento.

Sin embargo la reciente polémica me recordó que vivimos en un mundo donde lo que hace la verdadera diferencia es el dinero. El dinero puede comprar estatus, respeto y hasta derechos humanos.

Al declarar en contra de las familias homoparentales, D&G no se detuvieron a pensar en los LGBT del mundo que no tienen una cuenta bancaría millonaria y que al no ser importantes para la sociedad, sus necesidades tampoco importan mucho.

Pero la actitud de D&G no es algo nuevo dentro de la propia Comunidad LGBT. En mi ciudad, México DF, los gays que habitan la Condesa o Santa Fe, por ejemplo, viven en un ambiente de comodidades y tranquilidad compradas con el dinero fruto de su esfuerzo, creatividad y trabajo. En ocasiones estas comodidades les hacen olvidar el mundo real y a sus “hermanos” y “hermanas” LGBT menos afortunados.

Con dinero, estos gays pueden comprar el respeto del portero de su edificio o el chofer de su taxi ejecutivo, tal vez ambos piensen que son unos “sucios homosexuales”, pero “con dinero baila el perro” y estos fieles sirvientes jamás morderán la mano de quien les da de comer.

Sin embargo lejos de sus centros urbanos donde pueden vivir con cierto estatus, seguridad y decoro, están los gays y lesbianas que viven la dura realidad. La discriminación y el rechazo se hacen presentes en la calle, centros de trabajo y hasta la familia.

A estos gays y lesbianas “pobres”, las declaraciones de personalidades como Dolce & Gabbana les hacen mucho daño, pues sus argumentos respaldan la homofobia de la mayoría. Los homofóbicos podrán apoyarse de las palabras de los diseñadores para “demostrar” su punto y difundir sentencias sociales absurdas para que los más ignorantes beban del dulce néctar de la desinformación.

Califico la actitud de D&G de mezquina, absurda y estúpida. Aunque lo único que compro de su marca es el perfume “The One”, dejaré de hacerlo y a través de esta humilde entrada a mi blog pediré que mis lectores se unan al boicot. Los gays tenemos derecho a tener nuestras propias opiniones, pero la realidad que vivimos no nos permite olvidar que hay un objetivo supremo que debemos anteponer a nuestra realidad particular: la conquista de todos los derechos para los miembros de la Comunidad LGBT.

Dolce & Gabbana debieron anteponer la lucha por el derecho a la familia que muchos gays y lesbianas libran diariamente en todo el mundo, en lugares donde los estigmas no los dejan cuidar, educar y amar a niños, que como ustedes saben, son nuestro futuro.

Por @CriSzis

Qué sentirán los homofóbicos si nos pitorrearamos en el funeral de sus “putas madres”

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Hace unos días trascendió una nota en la que dos hombres confesaban haber asesinado a un “jotito” que no les quiso pagar por sus servicios sexuales. A continuación el link a la nota con video:

Entre risas, confiesan haber matado a un homosexual

Además de la tragedia, los lectores fuimos testigos de la lamentable actitud de los reporteros, quienes sin ningún profesionalismo, interrogaron a los presuntos homicidas en un tono casi de “camaradería”.

Si bien los criminales resultaban patéticos al realizar sus declaraciones entre risas, lo que más indignación causó fue la evidente poca preparación con que los comunicadores realizaron su labor al levantar la información.

De la boca de estos “periodistas” salían frases como “¿No se la diste a oler?”, “¿Pero si le cumpliste?”.

Además de estas preguntas, la situación “divertida” en la que se parecían encontrar tanto criminales como reporteros, era simplemente deprimente. Pero también reveladora.

¿Por qué reveladora? A lo largo de mi vida, al trabajar siempre rodeado de una sociedad conservadora, me he dado cuenta que existe un argumento en contra de quienes afirmamos que la homofobia sí existe, muchas veces he escuchado que me acusan de “exagerar” y de ver actitudes homofóbicas hasta debajo de las piedras.

La realidad es que la homofobia sí existe y en México es patente en casos como el de este video. Es un simple ejemplo del ambiente en el que vivimos los gays y lesbianas mexicanos. Nuestras necesidades no sólo no importan a las autoridades, nuestros congéneres nos perciben como algo seres inferiores cuya vida no tiene valor.

Imaginen (Dios no lo permita) que sus madres deciden pagar por sexo a dos hombres jóvenes. Tal vez porque sean viudas o tal vez porque sus esposos ya no les respondan sexualmente. Sus madres, como cualquier mujer y ser humano, tienen derecho a vivir la vida sexual en plenitud. Pues bien, sus madres contratan a estos hombres, obviamente no le informan a nadie de la familia pues consideran que es parte de su intimidad.

Luego de un rato de sexo quedan insatisfechas y reclaman a los hombres, estos se niegan a satisfacerlas y arremeten contra ellas. Las golpean, asfixian y finalmente asesinan, luego avientan sus restos en una zanja lejos de la ciudad.

Ahora respondan las siguientes preguntas:

– ¿Les pareció gracioso?

– ¿Sus madres merecían este horrendo tipo de muerte?

– ¿Está mal que los gays y las madres contraten sexoservidores?

– ¿Los hombres heterosexuales son los únicos que pueden contratar sexoservidoras?

– ¿Qué sentirían si llamáramos a sus madres “putas”?

– ¿Les gustaría que mientras sacan el cuerpo de su madre del SEMEFO les preguntemos: “¿Le dieron a oler la verga a tu madre?¿Tu madre abrió las patas?¿Se la metieron bien duro?”

Si sintieron feo los comprendo, sería horrible que algo así sucediera y que los demás nos comportáramos como bestias. Pues bien, eso mismo es lo que pasa cuando un “jotito” muere de esta terrible forma. En primera dejen de usar el término “jotito” (eso va para todos); luego, se trata de un ser humano como cualquiera y por lo tanto merece una muerte digna, nadie tiene derecho a terminar con su vida y luego pitorrearse como si se tratara de una película de Tarantino… eso es ficción señores, la realidad la construimos nosotros y deberíamos aprender a respetarnos.

Finalmente, me encantaría saber los nombres de esos que se rieron ante la tragedia de “Michelle”, en Ciudad Juárez, Chihuahua; luego esperaría a que llegue el día en que sus madres mueran y asistiría al funeral para recordarles lo “divertido” que alguna vez les resultó la muerte.

Nota: Lamento si con mis palabras ofendí o lastimé a mis lectores, era la intención. A veces no nos damos cuenta del dolor que hacemos hasta que lo vivimos en carne propia. Para mi ninguna mujer debería ser llamada “puta” y ningún homosexual “jotito”. Utilicé los términos y el tono agresivo como herramientas de este post.

Por @CriSzis

 

Billy Crystal no es homofóbico; fue víctima de “caza likes”

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Billy Crystal fue víctima de los jefes de información y redactores que saben que así como el sexo, hoy en día:

Los gays vendemos

Hace unos días fuimos testigos de la polémica causada por algunos comentarios del actor Billy Crystal, uno de los comediantes emblemáticos de Hollywood.

Crystal dijo durante una entrevista en Pasadena, California, que últimamente había mucho contenido gay en la televisión y que por favor “dejaran de ponerle sexo gay en sus narices”. Trasciende que el actor fue uno de los primeros en interpretar un rol homosexual en la televisión, para la serie Soap (1977-1981).

Luego tuvo que aclarar todo, dijo que en realidad estaba en contra de todas las escenas de sexo “gratuitas” en televisión, se tratara de sexo homosexual o heterosexual. Es decir está en contra del ya épico: “el sexo vende”.

Y es que los jefes de información regidos por la “caza de likes” siempre que escuchan o leen “sexo”, “gay”, “homosexual” u otro término relacionado, corren a sus computadoras para ver cómo lograr un buen encabezado sin importar que lo cambien hasta lograr comunicar algo totalmente distinto a lo que el personaje público o celebridad quisieron decir en realidad.

Es cierto que el sexo vende pero también los gays, sobre todo actualmente. Billy Crystal ironizó al respecto, ese es su trabajo como comediante. Los gays no nos sentimos ofendidos con sus comentarios, nos reímos de ellos pues tenemos buen sentido del humor y no tenemos porque creer que todo el mundo está en nuestra contra.

Además Crysyal dijo algo con lo que muchos gays coincidimos al ver los contenidos LGBT en televisión. A veces son productos muy pobres, que sólo alimentan el morbo de los espectadores heterosexuales sin ofrecerles buenas historias. Estas series de televisión, películas y otros, que muestran lo más básico de la sexualidad entre hombres gays o mujeres lesbianas, escenas de sexo sin sentido, klichés que ya estamos cansados de ver, lugares comunes y referencias pobres a la verdadera “cultura gay”.

A continuación 10 cosas a tomar en cuenta antes de “enchilarse”

1. Billy Crystal piensa que hay mucho sexo gay en televisión.

2. Tiene derecho a decirlo.

3. Tiene derecho a cambiar de canal.

4. No está censurando a nadie.

5. Los gays no caemos tan fácil en este juego.

6. No vamos a odiar a Billy Crystal porque un jefe de información nos de una versión modificada de los hechos.

7. Los gays tenemos sentido del humor, sabemos reírnos, somos felices y amamos a nuestros semejantes (LOL).

8. Con este tipo de encabezados y versiones se fomenta la homofobia.

9. Jefes de información, sí quieren vender su nota contraten Community Managers o bots como lo hacen todos esos sitios de noticias “sorprendentes”.

10. No mamen

Ahora bien se preguntarán ¿por qué se fomenta la homofobia? Muchos argumentaran que estuvo bien la “denuncia” contra los comentarios de Billy Crystal pero no. Crystal no es un activista religioso o conservador que luche en contra de los derechos de los LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans), se trata de un comediante que hace chistes sobre la nuestras realidades y problemáticas.

Cuando alguien intenta poner en “boca de los gays” que sus comentarios nos pueden herir, propagan la idea de que somos personas muy “delicadas”, “especiales”, “enojones”, que “ningún chile nos acomoda”, que somos belicosos, que siempre queremos pelear, que somos paranoicos y que deben tener cuidado con nosotros.

Así que por favor jefes de información, recuerden su misión en la Tierra, escuchen bien, pregunten dos veces y sólo después intenten crear polémica.

Alguna vez una editora me dijo: “Ten mucho cuidado con los lectores gays, son bien ‘delicaditos'”. No señora majhadera, no somos “delicaditos”, usted es una reverenda pendeja poco profesional.

Por @CriSzis

Baja California podría convertirse en el 3er estado de México con Matrimonio Gay

Víctor Manuel Aguirre Espinoza y Víctor Fernando Urías
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El día de hoy el abogado José Luis Márquez Saavedra ha informado que 13 parejas gays han solicitado un amparo ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) para poder casarse en Baja California.

De otorgarse al menos 5 amparos, los legisladores de ese estado fronterizo se verían obligados a legislar sobre el Matrimonio Igualitario, figura jurídica que permite a los homosexuales casarse como lo hacen los heterosexuales, con todos los derechos y obligaciones que esta unión conlleva.

Pongan mucha atención al término que utilicé: “obligados”, lo hice porque el estado de Baja California ha mostrado poca disposición a acatar lo ya dispuesto por la SCJN, que sentenció que prohibir el matrimonio entre personas del mismo sexo es “inconstitucional”.

Un ejemplo es el caso de Víctor Manuel Aguirre Espinoza y Víctor Fernando Urías, quienes desde el 2013 han intentado casarse, la última vez fue en noviembre pasado cuando todo estaba listo para su enlace en el Ayuntamiento de Mexicali. Sin embargo las autoridades hicieron “circo, maroma y teatro” para impedírselos. A continuación la nota: Gays no se casan en Mexicali porque ni Dios ni el PAN lo quieren

Finalmente se ha anunciado que este 10 de enero a las 14:30 horas, Víctor Manuel y Víctor Fernando serán recibidos en el ayuntamiento de Mexicali donde el juez los unirá en matrimonio.

Al respecto el alcalde de dicha ciudad Jaime Rafael Díaz Ochoa, advirtió que siempre y cuando se respete el proceso de unión la boda podrá llevarse a cabo.

Y pues nada debemos estar atentos a 7 puntos:

Primero, alguien debería recordar al alcalde Díaz Ochoa que no por ser del PAN está sobre la autoridad de la SCJN y por lo tanto al seguir impidiendo el matrimonio entre homosexuales está violando la ley. Su actitud francamente subversiva debería poner la lupa sobre toda su administración, pues este tipo de conductas son la señal de otras que ponen en riesgo la seguridad y bienestar de los habitantes de Mexicali.

Segundo, esperemos que no se den falsas alarmas de bombas o incendios, que nadie atente contra la vida de los asistentes a la boda gay o que las autoridades decidan que un grupo de cristianos que protesten a las puertas del ayuntamiento sea razón suficiente para ignorar la sentencia de la SCJN.

Tercero, veamos que la pareja sea tratada con dignidad y respeto, que no se les haga esperar más de lo acostumbrado en un procedimiento de esta naturaleza y que se les atienda como a cualquier pareja de ciudadanos que deciden contraer matrimonio.

Cuarto, observemos la sentencia de la SCJN sobre las 13 solicitudes de amparo de parejas de Baja California. Los gays y lesbianas de ese estado necesitan ganar 5 de los 13 amparos para que entonces los diputados locales legislen en torno del Matrimonio Igualitario.

Quinto, sería muy bueno que al finalizar la ceremonia civil, el alcalde de Mexicali felicitara a los enamorados y anunciara que las otras parejas que han presentado amparos serán bien recibidas en las oficinas del ayuntamiento ¿Por qué? Porque se trata de un momento histórico para la ciudad y para el estado de Baja California, como tal Díaz Ochoa debe darle la importancia y estatus merecidos, además de que con ello podría corregir su actitud inicial de irrespeto hacia la ley.

Sexto, de legislar y aprobar el Matrimonio Igualitario, Baja California se convertiría en la tercer entidad de México en la que los gays y lesbianas pueden casarse como lo hacen los heterosexuales. Esto es, disfrutando de todos los beneficios, como el derecho a heredar, adoptar, compartir seguridad social, etc. Actualmente el D.F. y recientemente Coahuila son las únicas entidades en donde los homosexuales pueden acceder al derecho universal de formar una familia y contar con reconocimiento jurídico.

Séptimo, recordemos que la institución básica de la sociedad es el matrimonio, a través de él los ciudadanos pueden apoyarse para lograr metas conjuntas. A quienes dicen que la meta del matrimonio es la reproducción, dos cosas: existen parejas heterosexuales estériles o que no tienen interés en reproducirse; por otro lado los gays y lesbianas son biológicamente igual de capaces que los heterosexuales para reproducirse, por si esto fuera poco, muchos matrimonios gays se deciden por la adopción y así cuidan de niños que por diversas causas no pudieron ser criados por sus padres heterosexuales.

Agreguen los que me faltaron.

Por @CriSzis