TOP5 argumentos imbéciles contra el matrimonio gay

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Evité escribir “matrimonio igualitario” en el título de mi post, porque de lo que realmente están en contra es que los gays se casen, ya que de hecho el matrimonio igualitario es para todos, no sólo para los gays.

En estos días organizaciones religiosas disfrazadas de movimientos civiles, se manifiestan contra la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) que ya falló a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo en todo México.

Sin embargo, ha llamado la atención de más de uno en las redes sociales, que los argumentos de estos conservadores no sólo resultan insostenibles, son francamente ridículos.

A continuación algunas de las “pendejadas” con las qué pretenden frenar la legalización del matrimonio gay en todo México:

1. “Matrimonio” viene de “matri-monio”

“No pos guau”; hace unos días en Guadalajara, Jalisco, un reportero de TV Azteca entrevistó a una manifestante contra el matrimonio gay, ella dijo que la palabra “Matrimonio” viene de “Matri” y “monio”… jajaja, aunque el chiste se cuenta solo, hay que puntualizar algunos detalles.

“La palabra Matrimonio viene del Latín Matrimonium, que en su esencia quiere decir o significa: oficio ó condición de la mujer (Madre). Está claro que el oficio ó condición femenina se fundamenta en la posesión de Matriz. La Matriz ( útero) es un órgano reproductor muy especializado en los mamíferos y con el que la mujer procrea”.

Lo anterior es una cita textual del sitio web católico Catholic.net, según esto el matrimonio sólo puede serlo porque incluye a una mujer con matriz, cuya función es procrear.

Entonces si eres una mujer estéril tampoco tienes derecho al matrimonio. Debes conformarte con ser la pareja sexual de un varón que sí se podrá casar con otra mujer “útil”, o vivir sola con decenas de gatos en las afueras de la ciudad… también tienes la opción de alistarte, digo, recluirte en un convento

Ahora bien, los seres humanos tenemos el poder de resignificar las palabras. Tal vez el origen de la palabra matrimonio no incluye a parejas homosexuales, pero como por costumbre el derecho internacional así le ha llamado a las uniones civiles entre dos personas, creo que es momento que “matrimonio” signifique eso: la unión de dos personas sin importar su género u orientación sexual.

Y es que cuando basamos decisiones legales en la biología, solemos equivocarnos. Las mujeres eran consideradas inferiores mentalmente, su criterio y capacidad fue puesta en tela de juicio por mucho tiempo, hasta que un movimiento civil las puso en el mapa y a principios del siglo pasado empezaron a participar en la vida democrática internacional. Al final del día nos dimos cuenta que las mujeres son tan buenas o mejores, para tomar decisiones.

2. La familia necesita ser fortalecida

Coincido con ustedes, pero este argumento es imbécil precisamente porque no estamos en contra de él.

Los gays que quieren casarse buscan estabilidad, crecimiento económico, reconocimiento social y en muchos casos compartir todo esto con hijos, adoptados o procreados a partir de técnicas de reproducción asistida.

La figura del matrimonio igualitario fortalecerá la familia porque reconocerá su diversidad.

Todos somos diferentes, reconocer este hecho nos puede servir mucho. Los seres humanos hemos logrado aprender de lo diferente, cuando abrimos las puertas a lo nuevo se dan los avances ideológicos y tecnológicos más grandes.

Al reconocer la diversidad del matrimonio, conoceremos otras formas de relacionarnos, de llevar los roles de pareja como mejor nos convenga y de convertirnos en una sociedad más completa. Nos permitirá crecer en muchos campos pues estaremos felices, plenos.

3. El ano se hizo para cagar

Así es amigos y amigas, hace unas semanas el semanario Desde la Fe, publicó una editorial que pretendía iluminar al lector católico en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo.

Entre otros argumentos, publicaron:

“El cuerpo humano no está diseñado para la relación homosexual.

… el ano del hombre no está diseñado para recibir, sólo para expeler. Su membrana es delicada, se desgarra con facilidad y carece de protección contra agentes externos que pudieran infectarlo.

Además, el miembro que penetra el ano entra en contacto con materia fecal, fuente de incontables bacterias y microbios, y ésta es ingerida si después se practica sexo oral. Ello no puede ser considerado una ‘alternativa normal’, y mucho menos saludable.”

Les tengo una noticia: gracias a Dios y su infinita sabiduría, los seres humanos aprendimos a lubricar artificialmente. Usando el lubricante adecuado, una buena técnica de masajes previos, y saberse mover durante la penetración, logran que la penetración anal sea algo “celestial”.

Por otro lado, creo que todas las cavidades humanas cambian debido a su uso, la vagina no queda igual de estrecha luego de la primera relación sexual y mucho menos luego de dar a luz.

Entiendo lo de la materia fecal, en la mayoría de los casos, la caca nos da asco. Pero hay muchas opciones para dejar limpia la cavidad anal antes de ser penetrados.

Respecto a las infecciones, les tengo otra noticia, sea vaginal o anal, la penetración tiene riesgos de infección, la recomendación es muy simple: usen condón.

4. Los homosexuales no son estables

No creo que alguien posea la autoridad para emitir generalizaciones como estas. Es decir, hay homosexuales estables e inestables, como heterosexuales estables e inestables.

Conozco muchos hombres y mujeres heterosexuales alcohólicos, desempleados y violentos. Y también tengo conocidos homosexuales alcohólicos, desempleados y violentos.

Esto en todo caso sería un argumento en contra de cualquier tipo de unión entre personas de todo tipo, todos somos algo inestables y si queremos formalizar un vínculo con otro ser humano es precisamente porque queremos ser más estables que inestables (aunque nunca dejemos de ser 100% inestables).

Algunas familias tradicionales, heterosexuales, son lideradas por varones alcohólicos y golpeadores, que no trabajan y mucho menos educan a sus hijos.

También hay mujeres alcohólicas y golpeadoras de menores, o víctimas de la violencia de sus maridos “estables”, que dejan que sus hijos crezcan maltratados.

Por otro lado, los homosexuales y lesbianas casados y casadas que conozco, tienen buenos trabajos, le echan ganas, se levantan muy temprano, no golpean a sus hijos y los mandan a mejores colegios, les brindan tiempo de calidad y respetan sus decisiones.

No quiero ser perra, pero la verdad conozco a más padres gays y madres lesbianas ejemplares, que parejas heterosexuales “rectas”.

5. Los niños serán los más afectados

Es muy bajo utilizar a los niños como carne de cañón. En los últimos días grupos religiosos salieron a las calles en Guadalajara, Puebla y Veracruz, escudándose en la supuesta defensa de los niños mexicanos.

Como si los gays tuviéramos como macabro propósito, hacerles daño.

Ellos indican que los menores sufrirán psicológicamente por no tener un padre y una madre. Paradójicamente, citan estudios científicos que apoyan su absurda teoría homofóbica.

“En su artículo publicado el 25 de enero de 2015 en el British Journal of Education, Society & Behavioural Science, el sociólogo estadounidense Paul Sullins concluye que “los problemas emocionales de los niños con progenitores del mismo sexo son más del doble respecto a los que tienen progenitores de sexo opuesto”, dice una vez más el semanario Desde la Fe.

Pero qué creen, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ya respondió que están errados, que se dejen de imbecilidades y que:

“No existen razones, ni científicamente fundadas, para conjeturar riesgos para los menores criados y/o adoptados por parejas homosexuales.”

“En comparación general con las parejas heterosexuales, no hay diferencias significativas en los efectos psico-sociales para los niños”, advierte el estudio elaborado por los doctores Juliana González y Jorge Enrique Linares, del Seminario de Ética y Bioética de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

Así que ya lo saben amiguitos, que nadie los quiera marear. Yo ni tengo novio y no planeo casarme pronto, pero sé que es mi derecho que las leyes de mi país me garanticen la posibilidad de hacerlo.

A los líderes religiosos y su pueblo les digo: respeto sus creencias, tradiciones y formas de relacionarse. Los gays no queremos casarnos por la iglesia, desde mi punto de vista es innecesario pues Dios no está al servicio de ninguna institución en específico, hay cientos de iglesias que creen tener exclusividad en el contrato de Dios, pero qué creen, él se encuentra sobre todos nosotros, riendo compasivo y misericordioso de lo pendejos que resultamos ser algunos de sus hijos.

Lo más fácil es seguir sus enseñanzas, amen al prójimo como a sí mismos, lo que se traduce como: IGUALDAD.

Por @CriSzis

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Mean Gays: Ya basta de llamarse entre ustedes “pasivas” y “cuarentones”…

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Si bien en la década de los 70’s, al inicio del movimiento por los derechos de la comunidad LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans), requeríamos estas etiquetas para visivilizarnos y unir fuerzas, debemos recordar que el objetivo principal es el reconocimiento de la diversidad humana no sólo sexual.

Y es que últimamente nosotros mismos -ojo también me estoy señalando a mi- caemos en el error de subetiquetarnos y subdividirnos en grupos cada vez más cerrados y también cada vez más pequeños.

Hay grupos muy fuertes como los gays osos (bears) o las mujeres y hombres trans, que últimamente se están subdividiendo, aunque no tiene nada de malo reconocerse como únicos, ahora también se habla por ejemplo, no sólo de osos, sino de lobos y hasta nutrias, empiezan a darse rencillas por quién es el grupo más poderoso.

Que si las trans que lucharon en los 70’s y sobrevivieron a todas las vejaciones del gobierno y la sociedad merecen el trono trans, y que las más jóvenes no tienen derecho a hablar desde sus nuevas perspectivas.

Que hay dos tipos de homosexuales, los gays (con mejor estatus) o los putos (pobres y sin educación).

¡Ya basta de llamarse entre ustedes “pasivas” y “cuarentones”! deben ser los homofóbicos los que los llamen así… (*Mean Girls)

Creo que es momento de tomar conciencia de que más que una comunidad subdividida en grupos de poder, lo siguiente sería luchar por una mayor inclusión, reconociendo también la necesidad de los grupos heterosexuales de formar parte de nuestra comunidad, es decir una comunidad nuestra y suya, de todos.

Una que reconozca toda la diversidad humana sin etiquetas.

En serio, qué es eso de tratar de ganar mercado etiquetando a un grupo de gays cuarentones y segregarlo del resto. Como si la edad fuera un factor eje de la descomposición social.

No inventen, o más bien sí, sean más creativos, inventen formulas nuevas distintas a las tradicionales estrategias de mercado de las revistas 15a20 y Veintitantos.

Les recuerdo que para quienes ostentan el poder en nuestro país lo mejor es que estemos divididos, enojados los unos con los otros y nos olvidemos de las necesidades que nos hacen coincidir.

Como el derecho al acceso a servicios de salud pública de calidad. Todos, gays, lesbianas, bisexuales, trans, heterosexuales, asexuales (etc) necesitamos ir al medico y recibir tratamiento, partiendo por supuesto de un diagnostico individual; o el acceso a la educación, ¿qué van a pedir? ¿una universidad sólo para gays osos y otra para mujeres trans? NO! vamos todos juntos a la misma escuela, bueno no la misma, pero quien quiera estudiar Derecho irá a tal o cual universidad sin importar su orientación, identidad o expresión de género.

Hoy pido a todos y me exijo a mí mismo, evolucionar a un tejido social diverso, donde las diferencias enriquezcan pero nunca dividan.

Por @CriSzis

Orgullo Gay: ser un PUTO feliz

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Antes de la emblemática marcha del orgullo gay de mi ciudad, la capital de México, quiero compartir con ustedes mis razones para salir a la calle y hacer visible mi homosexualidad.

Recuerdo que cuando tenía unos 8 años me enamoré por primera vez. Su nombre era Francisco, un niño que llegó de intercambio a mi escuela.

A esa edad no tenía nociones de discriminación, no sabía de crímenes de odio y jamás nadie me había rechazado por ningún motivo.

Recuerdo que me inventaba cualquier pretexto para estar cerca de él y cuando mi hermana se dio cuenta de mis sentimientos, sólo me dirigió una sonrisa cómplice.

Pero todo cambió al crecer. Ya en la adolescencia fui testigo del odio, la aberración y el asco que los homosexuales provocamos a ciertos grupos de personas.

A los 14 empecé a temer por mi seguridad, intentaba ocultar lo obvio y decidí fingir ser otro adolescente, uno al que le atraían las mujeres.

Durante la preparatoria tuve que reprimir mis deseos sexuales y me conformé con las chaquetas (literal) mentales, todas las noches en mi habitación .

En la universidad mis encuentros sexuales con otros varones eran siempre a escondidas, en los baños, en nuestras casas mientras nuestros padres no estaban, en el bosque. Para dar un simple beso teníamos que asegurarnos de que nadie nos observaba.

Pero un día desperté luego de un hermoso sueño. En mi sueño me atreví a dar mi primer beso a Francisco, pasados los años nos hicimos novios, nuestras familias nos cuidaban como pareja; asistimos a fiestas familiares, terminamos juntos nuestras carreras y nos casamos en una pequeña boda en el campo.

Fue entonces que decidí que mis sueños se tenían que volver realidad. Salí de mi casa, fui a la universidad y llevé al que entonces era mi novio a “Las Islas”, en Ciudad Universitaria (donde estudiábamos).

Nos acostamos en el pasto a platicar y sin decirle nada, rodé hasta quedar encima de él y le planté el beso más dulce que he dado en toda mi vida.

Ahí, frente a decenas de parejas universitarias heterosexuales. CU es un ambiente muy amigable con la diversidad, así que no pasó mucho.

Luego, fui a clases y les dije a mis mejores amigas (Ady y Liz), “Soy gay”, me respondieron: “Ya lo sabíamos y te queremos tal como eres”.

Llegué a casa y se los dije a mis padres, les costó unos meses pero me aceptaron y hoy en día me aman igual que a mis otros hermanos.

Salí a la calle y decidí que nada me detendría para ser el hombre que quiero ser, un “puto pleno y feliz”.

Por qué “puto” se preguntarán. Durante todos esos años de crecimiento, al enterarme de la homofobia, lo que más me dolía escuchar cuando la gente se refería a nosotros los homosexuales, era que nos llamaban “jotos”, “maricas”, “maricones”, y por su puesto “putos”.

Decidí aceptar que soy un “puto”, no por lo que ellos piensan que significa. Decidí que lo más importante era el significado que uno asigna a las palabras. Si quieres que te lastimen lo harán, pero uno mismo tiene el poder de resignificar las palabras y utilizarlas para lo que queramos.

Desde entonces para mi, “PUTO” significa: “Persona Única Totalmente Orgullosa de quien es”.

Por eso este 27 de junio desde el Ángel de la Independencia y hasta el zócalo de la Ciudad de México, marcharé porque me siento feliz, tengo a mi familia que me ama, a mis amigos que siempre están a mi lado y a los nuevos amigos que cada día me dan la oportunidad de sonreír.

También marcho por todos los que siguen pronunciando la palabra “PUTO”, porque gracias a ellos soy un tipo fuerte, valiente y cada día mejor.

Por @CriSzis

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TOP5 Pasos para masajear la próstata

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Existen varias razones por las que todos los hombres debemos aprender a darnos masaje en la próstata.

La primera es porque aumenta el flujo sanguíneo de la glándula prostática, lo que mantiene su funcionamiento normal.

La segunda es que los masajes liberan toxinas que de otra forma se acumularían provocando dolor y malestar.

La tercera es muy importante. Al dar masaje regular podemos percatarnos de cambios de tamaño en la próstata, detectando de manera temprana prostatitis o cáncer.

Y otra razón valida para hacerlo es que se siente rico.

A continuación los 5 pasos para realizar un buen masaje de próstata:

1. Debido a que el masaje de próstata puede estimular tus ganas de ir al baño, lo mejor es que ya hayas evacuado y tomado un baño caliente. El agua caliente ayudará a relajar la zona anal.

Seguro de que estas totalmente limpio y relajado, ponte cómodo. Sugiero que te des el masaje antes de dormir.

2. Aunque puedes usar un masajeador especial, también lo puedes hacer con tus dedos.

Usa guantes de látex o en su defecto un condón. Esto te protegerá de contraer alguna infección.

3. Usa mucho lubricante. Además de que estás haciendo algo por tu salud, seguro sentirás muy rico mientras realizas el masaje prostático, así que asegúrate de disfrutar la experiencia al máximo.

4. Introduce el dedo medio en el ano, poco a poco, no se trata de ser brusco contigo mismo.

Frota yendo y viniendo hasta que todo el dedo este bien adentro del ano.

La próstata se encuentra a unos 2 o 3 centímetros de profundidad rectal en dirección al pene, llegando a ese punto el dedo debe apuntar ligeramente hacia arriba.

5. Finalmente frota suavemente la próstata mientras contraes y liberas los músculos del esfínter.

Un buen masaje prostático dura de 20 a 30 minutos, pero para llegar a esos tiempos deberás practicar algunas semanas antes de sentirte lo suficientemente cómodo.

NOTA: Se recomienda que des este masaje a tu próstata por lo menos una vez a la semana.

A continuación un video que les ayudará a entender lo descrito anteriormente:

Por @CriSzis

Caitlyn Jenner, una mujer con muchos pantalones

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Hoy todos nos vimos sorprendidos con la portada de la revista Vanity Fair a cargo de la prestigiada fotógrafa Annie Leibovitz, quien mostró la espectacular transformación de Bruce Jenner en Caitlyn Jenner.

El medallista olímpico y padrastro de las Kardashian, había dicho que tardó mucho tiempo en decidirse a emprender su proceso de transición sexual pues temía al escarnio público a través de los medios de comunicación.

Sin embargo, dejo atrás sus miedos y demostró que es una mujer con muchos pantalones.

Hace unos días sostuve una conversación telefónica con Alaska del dueto Fangoria, ella me dijo que cree que “cualquier persona que día a día vive su propia realidad con valor tiene más mensaje que cualquiera que hable por ellos”.

Lean más en: Alaska: No soy como Bono para dar mensajes a la humanidad

Esas palabras fueron lo primero que llegó a mi mente cuando vi a Caitlyn Jenner, sexy, audaz, feliz.

Llega un momento en la vida de cada ser humano en el que se presenta la oportunidad de vivir plenamente. Frente a nosotros se abre la puerta de la felicidad por unos instantes, entonces uno decide dar el primer gran y difícil paso, después de eso todo es historia.

Creo sin temor a equivocarme, que hoy Caitlyn dio el primer paso para ella misma, pero también para una gran parte de la población trans (transexual y transgénero) que viven aún con cierto miedo a la incomprensión en todo el continente americano.

Lo de Jenner fue ese tipo de acciones que logran más que una marcha anual, el “pride” e incluso algunas propuestas de ley.

Al salir sonriente en la portada de Vanity Fair, Caitlyn envió un poderoso mensaje de respeto a sí misma y de orgullo. En ella miles de mujeres trans verán reflejado el resultado de años de lucha, desprecio y violación a sus derechos.

¿Es valido que Caitlyn Jenner se convierta en rostro de la lucha trans? Sí, aunque sin demeritar las décadas de trabajo de activistas, como sea Jenner hizo visible su transformación en uno de los ambientes más prejuiciosos, el del espectáculo.

Sabía que tenía mucho que perder y decidió enfrentar con valor al monstruo mediático de los tabloides, blogueros burlones, tuiteros despiadados, y hasta políticos conservadores que verán en ella una excelente herramienta para advertir que “el fin se acerca”.

Imaginen ustedes que su padre decide iniciar su proceso de transición, imaginen a toda su familia, vecinos y amigos hablando de ello, imaginen que habrá imbéciles ignorantes que decidan alejarse de ustedes, imaginen que algún grupo de resentidos les avienta un huevo por ser hijos de una mujer trans, imaginen que a alguien se le ocurre llevar más lejos sus ataques.

Todo eso multiplíquenlo por 100 mil y tal vez entiendan lo que significa para Caitlyn Jenner y su familia una bella portada de revista.

No soy ingenuo, se que sabrán sacarle provecho a todo esto, pero eso no libra a los Jenner y Kardashian de ataques mediáticos y sería injusto no pedir que respeten sus derechos sólo por ser famosos. Todos tenemos derechos, sin importar de donde vengaos y hacia donde nos dirijamos.

Me pongo de pie y le brindo un aplauso a la bella e impactante Caitlyn Jenner.

Por @CriSzis

Ser o no ser queer

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El concepto “queer” denota diversidad sexual, desapego ideológico y filosófico, también connota rebeldía sin causa.

Hace poco asistí a una fiesta en donde se entregaron premios a lo mejor de la “música queer”. El evento estuvo lleno de hombres dragueados, la mayoría denotando pobreza y poca preparación, otros connotaban que lo queer es un fenómeno al cual se puede unir cualquiera.

Y es que se supone que lo queer no es identificable, no es una etiqueta y por lo tanto no tendría la posibilidad de reunirse en un espacio físico, como un club nocturno o fiesta.

Lo queer denota que nadie se puede llamar a sí mismo “queer” y connota que nadie puede premiar a “lo más queer”.

Expertos en la teoría queer están de acuerdo con que todo y nada puede pertenecer a lo queer, al final del día las palabras son producto de la creatividad humana, su significado puede ser específico, pero también es cierto que para cada cabeza una palabra puede ser todo un universo de posibles significados.

Nuestra sociedad siempre tendrá para bien o para mal, individuos que buscan la separación del común denominador, eso es sano, pero no se dejen sorprender.

Cualquiera con una computadora, Google y un par de amigos estudiosos, puede crear su propia manera de desarticular la vida social.

Me gusta pensar que ciertos círculos están creando una “cultura queer”, estas ideas mías son contrarias a lo establecido en las teorías correspondientes pero díganme entonces de qué se trata una fiesta con “artistas queers”, una “disquera queer” y un documental sobre la vida de los queers.

“La idea de la cultura tiene un rico pasado intelectual. En la tradición filosófica, literaria e histórica, cultura se refiere principalmente a ideales de ilustración y refinamiento, de un modo especial en los campos del intelecto, la moralidad y el arte. Este punto de vista humanista de la cultura enfatiza la creatividad y la excelencia”

Dicen Broom y Selznick en Esenciales de Sociología.

Las problemáticas en las que está envuelto nuestro amado México son tan variadas como la diversidad de su población, pero no nos ayuda separarnos más.

Quienes utilizan el poder para aprovecharse de los demás están muy contentos de que todos los días una nueva corriente filosófica derive en nuestro individualismo. Al final del día a ellos les conviene que olvidemos que todos somos mexicanos y al pertenecer a ese supremo origen deberíamos estar unidos para protegernos.

Si bien el conocimiento científico quiere regir la vida social, recuerden que al final la costumbre genera cultura, derecho y moral. Así que siéntanse libres de utilizar el término “queer” para lo que les venga en gana.

Como siempre espero sus críticas y comentarios, debajo de este breve texto podrán encontrar espacio para dejarlos todos. La brevedad es la orden del día en internet.

Por @CriSzis

britney uñas

Generación Queer de mi ciudad

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El sábado pasado mi amigo Gerard Cortez me invitó a la Fiesta Bomba en el Salón Caribe de la avenida San Cosme, en la Ciudad de México. Tuve la oportunidad de disfrutar la presentación estelar de la Drag Queen Raja y el singular debut como Dj de Carmen Campuzano.

De la reina drag ustedes ya lo saben todo. Es una de las ganadoras del popular reality “RuPaul’s Drag Race” en EU y en su presentación durante la Fiesta Bomba deslumbró con su profesionalismo, sensibilidad y generosidad hacia el público mexicano al interpretar un performance inspirado en la canción “La Llorona” y el estilismo de Frida Kahlo.

Pero más allá de la genial fiesta, el encuentro con queridos amigos y los intensos pasos de baile, tuve una genial revelación.

Aunque no soy un anciano, deben saber que pertenezco a la generación de gays que aún tuvimos que escondernos de darnos un beso y que teníamos que recurrir a las salas de chats para conocer no sólo amantes, sino también amigos “del mismo bando”.

Todas las tardes de mi adolescencia corría a un café internet cercano a casa donde pasaba un par de horas conversando con desconocidos sobre mi verdadera orientación sexual.

La colonia entera estaba al tanto de mi homosexualidad, pero la presión social y cultural provocaban que nadie, ni yo, lo pudiéramos hablar abiertamente.

Durante aquellos años, cuando cumplí 15, lloré de emoción al ver al que para mí fue el primer personaje adolescente de televisión abiertamente gay, “Jack”, de Dawson’s Creek, la serie con la que la masa de pubertos ñoños nos entreteníamos. El fenómeno era parecido a lo que más tarde ocurrió con Glee.

Pues bien, para no hacerles el cuento largo, llegué a los 20 años de edad siendo un “revolucionario”, besando chicos en los baños de la universidad, invitando a mi maestro de Ética a salir y otras tantas “barbaridades”.

El sábado en la Fiesta Bomba me alegré de ver muy cerca a la nueva generación que vive en mi ciudad.

Muchos se identifican con el fenómeno Queer, que aboga por la desgenitalización de la sociedad y la eliminación de las etiquetas. Esta nueva generación no se identifica con ninguna de las siglas LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans), pero disfrutan de lo logrado por quienes sufrieron la época más brutal de rechazo social y desprotección oficial.

Los “Club Kids” como los llamó Gerard, son jóvenes a los que realmente ya no les importa lo que nadie diga de ellos. Como dice la vieja canción de Alaska y Dinarama, “…yo soy así y así seguiré, nunca cambiaré ¿a quién le importa lo que yo haga?”; son desde mi punto de vista, básicamente felices.

Ya no vivieron la etapa más dura de la homofobia y transfobia en la Ciudad de México y cuentan con más herramientas que los dota de seguridad para salir a la calle tal cual son.

El internet, la promoción de la cultura de la inclusión en el DF y la apertura de los medios a temas como la homosexualidad, lesbianismo, dragueo, transexualidad, y un largo etcétera, logró que los chavos capitalinos de hoy salieran de todo tipo de clósets (literal), se pusieran lo que más les gusta y caminaran por las calles del DF con tacones, pelucas, tangas, minifaldas, ombligueras, maquillaje brillante, cabello de colores, tatuajes, aretes, abrigos de pieles, sombreros y gorras de todo tipo, vestidos, crinolinas, coronas, lentes, antifaces, alas, cuernos, bueno, finalmente todos llegaron hasta el Salón Caribe para celebrar, tal vez sin saberlo, décadas de lucha.

No estoy diciendo que los jóvenes queers sean ignorantes, pero en general quieren olvidar el pasado y vivir la vida que les tocó.

Me dio gusto ver que el trabajo de muchos activistas que conozco y admiro tiene este tipo de resultados. Pero me intriga el futuro de esta generación Queer.

Aunque la fiesta y liberación son señales de una evolución positiva, habrá que ver  qué tantos de estos chicos saben que viven en una realidad privilegiada y que aún hay muchos lugares en el resto de México donde incluso los matarían por usar la ropa que usaron la noche del sábado, ya no decir por besarse en público o llevarse a la cama a un individuo de su mismo sexo.

¡Calma! no quiero ser aguafiestas. La Fiesta Bomba es una muestra del clima un tanto favorable en el que vivimos los gays, lesbianas, transexuales y en general diversos sexuales de la capital de México.

Me encantaría que más fiestas como estas se llevarán a cabo en todo el país, con “bombo y platillo” como se dice por ahí, sin que los habitantes de cada entidad califiquen la celebración de “fiesta de locas”, y con la mezcla de todas las siglas de la Comunidad LGBT y otras que nunca han necesitado de visibilización. Me consta que hay fiestas de vaqueros homosexuales en el norte, o de tangas en muchas playas de México, por ejemplo, pero lo que destaca de la Fiesta Bomba es que aquí no hay etiquetas, no hay rechazo, no hay violencia y me aventuró a escribir que el ambiente fue de lo más sano que he vivido.

Con placer veo que la generación Queer se apodera de la Ciudad de México y tal vez esté en sus manos convertirla en un mejor lugar para vivir.

“Homosexuales en la oficina” por Casasola (Fototeca Nacional):

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Fotos de la Fiesta Bomba de este 25 de abril: 

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Por @CriSzis