TOP5 argumentos imbéciles contra el matrimonio gay

Estándar

Evité escribir “matrimonio igualitario” en el título de mi post, porque de lo que realmente están en contra es que los gays se casen, ya que de hecho el matrimonio igualitario es para todos, no sólo para los gays.

En estos días organizaciones religiosas disfrazadas de movimientos civiles, se manifiestan contra la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) que ya falló a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo en todo México.

Sin embargo, ha llamado la atención de más de uno en las redes sociales, que los argumentos de estos conservadores no sólo resultan insostenibles, son francamente ridículos.

A continuación algunas de las “pendejadas” con las qué pretenden frenar la legalización del matrimonio gay en todo México:

1. “Matrimonio” viene de “matri-monio”

“No pos guau”; hace unos días en Guadalajara, Jalisco, un reportero de TV Azteca entrevistó a una manifestante contra el matrimonio gay, ella dijo que la palabra “Matrimonio” viene de “Matri” y “monio”… jajaja, aunque el chiste se cuenta solo, hay que puntualizar algunos detalles.

“La palabra Matrimonio viene del Latín Matrimonium, que en su esencia quiere decir o significa: oficio ó condición de la mujer (Madre). Está claro que el oficio ó condición femenina se fundamenta en la posesión de Matriz. La Matriz ( útero) es un órgano reproductor muy especializado en los mamíferos y con el que la mujer procrea”.

Lo anterior es una cita textual del sitio web católico Catholic.net, según esto el matrimonio sólo puede serlo porque incluye a una mujer con matriz, cuya función es procrear.

Entonces si eres una mujer estéril tampoco tienes derecho al matrimonio. Debes conformarte con ser la pareja sexual de un varón que sí se podrá casar con otra mujer “útil”, o vivir sola con decenas de gatos en las afueras de la ciudad… también tienes la opción de alistarte, digo, recluirte en un convento

Ahora bien, los seres humanos tenemos el poder de resignificar las palabras. Tal vez el origen de la palabra matrimonio no incluye a parejas homosexuales, pero como por costumbre el derecho internacional así le ha llamado a las uniones civiles entre dos personas, creo que es momento que “matrimonio” signifique eso: la unión de dos personas sin importar su género u orientación sexual.

Y es que cuando basamos decisiones legales en la biología, solemos equivocarnos. Las mujeres eran consideradas inferiores mentalmente, su criterio y capacidad fue puesta en tela de juicio por mucho tiempo, hasta que un movimiento civil las puso en el mapa y a principios del siglo pasado empezaron a participar en la vida democrática internacional. Al final del día nos dimos cuenta que las mujeres son tan buenas o mejores, para tomar decisiones.

2. La familia necesita ser fortalecida

Coincido con ustedes, pero este argumento es imbécil precisamente porque no estamos en contra de él.

Los gays que quieren casarse buscan estabilidad, crecimiento económico, reconocimiento social y en muchos casos compartir todo esto con hijos, adoptados o procreados a partir de técnicas de reproducción asistida.

La figura del matrimonio igualitario fortalecerá la familia porque reconocerá su diversidad.

Todos somos diferentes, reconocer este hecho nos puede servir mucho. Los seres humanos hemos logrado aprender de lo diferente, cuando abrimos las puertas a lo nuevo se dan los avances ideológicos y tecnológicos más grandes.

Al reconocer la diversidad del matrimonio, conoceremos otras formas de relacionarnos, de llevar los roles de pareja como mejor nos convenga y de convertirnos en una sociedad más completa. Nos permitirá crecer en muchos campos pues estaremos felices, plenos.

3. El ano se hizo para cagar

Así es amigos y amigas, hace unas semanas el semanario Desde la Fe, publicó una editorial que pretendía iluminar al lector católico en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo.

Entre otros argumentos, publicaron:

“El cuerpo humano no está diseñado para la relación homosexual.

… el ano del hombre no está diseñado para recibir, sólo para expeler. Su membrana es delicada, se desgarra con facilidad y carece de protección contra agentes externos que pudieran infectarlo.

Además, el miembro que penetra el ano entra en contacto con materia fecal, fuente de incontables bacterias y microbios, y ésta es ingerida si después se practica sexo oral. Ello no puede ser considerado una ‘alternativa normal’, y mucho menos saludable.”

Les tengo una noticia: gracias a Dios y su infinita sabiduría, los seres humanos aprendimos a lubricar artificialmente. Usando el lubricante adecuado, una buena técnica de masajes previos, y saberse mover durante la penetración, logran que la penetración anal sea algo “celestial”.

Por otro lado, creo que todas las cavidades humanas cambian debido a su uso, la vagina no queda igual de estrecha luego de la primera relación sexual y mucho menos luego de dar a luz.

Entiendo lo de la materia fecal, en la mayoría de los casos, la caca nos da asco. Pero hay muchas opciones para dejar limpia la cavidad anal antes de ser penetrados.

Respecto a las infecciones, les tengo otra noticia, sea vaginal o anal, la penetración tiene riesgos de infección, la recomendación es muy simple: usen condón.

4. Los homosexuales no son estables

No creo que alguien posea la autoridad para emitir generalizaciones como estas. Es decir, hay homosexuales estables e inestables, como heterosexuales estables e inestables.

Conozco muchos hombres y mujeres heterosexuales alcohólicos, desempleados y violentos. Y también tengo conocidos homosexuales alcohólicos, desempleados y violentos.

Esto en todo caso sería un argumento en contra de cualquier tipo de unión entre personas de todo tipo, todos somos algo inestables y si queremos formalizar un vínculo con otro ser humano es precisamente porque queremos ser más estables que inestables (aunque nunca dejemos de ser 100% inestables).

Algunas familias tradicionales, heterosexuales, son lideradas por varones alcohólicos y golpeadores, que no trabajan y mucho menos educan a sus hijos.

También hay mujeres alcohólicas y golpeadoras de menores, o víctimas de la violencia de sus maridos “estables”, que dejan que sus hijos crezcan maltratados.

Por otro lado, los homosexuales y lesbianas casados y casadas que conozco, tienen buenos trabajos, le echan ganas, se levantan muy temprano, no golpean a sus hijos y los mandan a mejores colegios, les brindan tiempo de calidad y respetan sus decisiones.

No quiero ser perra, pero la verdad conozco a más padres gays y madres lesbianas ejemplares, que parejas heterosexuales “rectas”.

5. Los niños serán los más afectados

Es muy bajo utilizar a los niños como carne de cañón. En los últimos días grupos religiosos salieron a las calles en Guadalajara, Puebla y Veracruz, escudándose en la supuesta defensa de los niños mexicanos.

Como si los gays tuviéramos como macabro propósito, hacerles daño.

Ellos indican que los menores sufrirán psicológicamente por no tener un padre y una madre. Paradójicamente, citan estudios científicos que apoyan su absurda teoría homofóbica.

“En su artículo publicado el 25 de enero de 2015 en el British Journal of Education, Society & Behavioural Science, el sociólogo estadounidense Paul Sullins concluye que “los problemas emocionales de los niños con progenitores del mismo sexo son más del doble respecto a los que tienen progenitores de sexo opuesto”, dice una vez más el semanario Desde la Fe.

Pero qué creen, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ya respondió que están errados, que se dejen de imbecilidades y que:

“No existen razones, ni científicamente fundadas, para conjeturar riesgos para los menores criados y/o adoptados por parejas homosexuales.”

“En comparación general con las parejas heterosexuales, no hay diferencias significativas en los efectos psico-sociales para los niños”, advierte el estudio elaborado por los doctores Juliana González y Jorge Enrique Linares, del Seminario de Ética y Bioética de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

Así que ya lo saben amiguitos, que nadie los quiera marear. Yo ni tengo novio y no planeo casarme pronto, pero sé que es mi derecho que las leyes de mi país me garanticen la posibilidad de hacerlo.

A los líderes religiosos y su pueblo les digo: respeto sus creencias, tradiciones y formas de relacionarse. Los gays no queremos casarnos por la iglesia, desde mi punto de vista es innecesario pues Dios no está al servicio de ninguna institución en específico, hay cientos de iglesias que creen tener exclusividad en el contrato de Dios, pero qué creen, él se encuentra sobre todos nosotros, riendo compasivo y misericordioso de lo pendejos que resultamos ser algunos de sus hijos.

Lo más fácil es seguir sus enseñanzas, amen al prójimo como a sí mismos, lo que se traduce como: IGUALDAD.

Por @CriSzis

Anuncios

Mean Gays: Ya basta de llamarse entre ustedes “pasivas” y “cuarentones”…

Estándar

Si bien en la década de los 70’s, al inicio del movimiento por los derechos de la comunidad LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans), requeríamos estas etiquetas para visivilizarnos y unir fuerzas, debemos recordar que el objetivo principal es el reconocimiento de la diversidad humana no sólo sexual.

Y es que últimamente nosotros mismos -ojo también me estoy señalando a mi- caemos en el error de subetiquetarnos y subdividirnos en grupos cada vez más cerrados y también cada vez más pequeños.

Hay grupos muy fuertes como los gays osos (bears) o las mujeres y hombres trans, que últimamente se están subdividiendo, aunque no tiene nada de malo reconocerse como únicos, ahora también se habla por ejemplo, no sólo de osos, sino de lobos y hasta nutrias, empiezan a darse rencillas por quién es el grupo más poderoso.

Que si las trans que lucharon en los 70’s y sobrevivieron a todas las vejaciones del gobierno y la sociedad merecen el trono trans, y que las más jóvenes no tienen derecho a hablar desde sus nuevas perspectivas.

Que hay dos tipos de homosexuales, los gays (con mejor estatus) o los putos (pobres y sin educación).

¡Ya basta de llamarse entre ustedes “pasivas” y “cuarentones”! deben ser los homofóbicos los que los llamen así… (*Mean Girls)

Creo que es momento de tomar conciencia de que más que una comunidad subdividida en grupos de poder, lo siguiente sería luchar por una mayor inclusión, reconociendo también la necesidad de los grupos heterosexuales de formar parte de nuestra comunidad, es decir una comunidad nuestra y suya, de todos.

Una que reconozca toda la diversidad humana sin etiquetas.

En serio, qué es eso de tratar de ganar mercado etiquetando a un grupo de gays cuarentones y segregarlo del resto. Como si la edad fuera un factor eje de la descomposición social.

No inventen, o más bien sí, sean más creativos, inventen formulas nuevas distintas a las tradicionales estrategias de mercado de las revistas 15a20 y Veintitantos.

Les recuerdo que para quienes ostentan el poder en nuestro país lo mejor es que estemos divididos, enojados los unos con los otros y nos olvidemos de las necesidades que nos hacen coincidir.

Como el derecho al acceso a servicios de salud pública de calidad. Todos, gays, lesbianas, bisexuales, trans, heterosexuales, asexuales (etc) necesitamos ir al medico y recibir tratamiento, partiendo por supuesto de un diagnostico individual; o el acceso a la educación, ¿qué van a pedir? ¿una universidad sólo para gays osos y otra para mujeres trans? NO! vamos todos juntos a la misma escuela, bueno no la misma, pero quien quiera estudiar Derecho irá a tal o cual universidad sin importar su orientación, identidad o expresión de género.

Hoy pido a todos y me exijo a mí mismo, evolucionar a un tejido social diverso, donde las diferencias enriquezcan pero nunca dividan.

Por @CriSzis